El Envejecimiento como Proceso
Gustavo J. Pérez *
Todos estamos de acuerdo que el envejecimiento es un proceso que se da a lo largo de toda la vida, desde que nacemos y hasta el minuto final en que vamos a morir. Pero, para reflexionar sobre el envejecimiento, debemos antes realizarnos preguntas tales cómo: ¿qué es el envejecimiento? ¿Y la vejez? ¿Cuando comienza y cuando comenzamos a envejecer? ¿Se envejece de una única manera?.
El envejecimiento es un proceso dinámico, gradual, natural e inevitable. Es un proceso, en el que se dan cambios a nivel biológico, corporal, psicológico y social. Como proceso, transcurre en el tiempo y está limitado por éste.
Decimos que es un proceso dinámico, porque admite amplias diferencias entre unas personas y otras. Es natural e inevitable, porque no debe entenderse como enfermedad, dado que todo individuo nace, crece y envejece, hasta que lo alcanza la muerte que es lo único que detiene el envejecimiento en forma definitiva. Envejecer bien o mal dependerá del contexto social y de cada uno de los individuos.
Sabemos y experimentamos vivencialmente que en el organismo humano se dan cambios a nivel biológico, psicológico y social, por lo que es erróneo considerar al envejecimiento como un mero proceso biológico. En su análisis debemos tener siempre presente el contexto social en el que se produce y la naturaleza compleja de las sociedades humanas en sus aspectos ecológico, ambiental, social, económico y cultural, junto a los aspectos propios de la naturaleza humana tanto en su dimensión biológica, psicológica, social y espiritual. Es decir, el envejecimiento humano es un proceso tanto individual como colectivo, condicionado por la sociedad en la que el individuo vive, la calidad de vida y los modos y estilos de vida que sobrelleva.
Decimos que el envejecimiento transcurre en el tiempo y esta limitado por éste, porque los cambios propios del envejecimiento se van dando en forma lenta y gradual, dónde los seres humanos estamos programados para nacer, desarrollarnos y morir. La vejez entonces es el resultado o producto final del proceso de envejecimiento.
La vejez, al igual que la niñez, la adolescencia o la madurez adulta es evolutivamente una de las etapas en las que se divide el desarrollo humano. Cronológica y arbitrariamente decimos que la vejez comienza a los 60 o 65 años y hasta los 80 y 85 años y mas, y posee contenidos evolutivos que le son propios y la distinguen como etapa. La vejez debe ser entendida como un proceso diferencial y no como un estado, pues no es algo que nos ocurre de un momento a otro, ni una enfermedad ni un accidente, sino que es un proceso de cambio gradual y universal.
Para responder a la pregunta cómo y cuando empezamos a envejecer podemos distinguir tres tipos de envejecimiento:
Envejecimiento Primario: Toma en cuenta aquellos procesos de deterioro biológico genéticamente programados, que ocurren incluso en personas con buena salud y ausencia de enfermedades, es decir, que es universal. Es un proceso inevitable y ocurre bajo cualquier circunstancia individual y ambiental.
Envejecimiento Secundario: involucra a los procesos de deterioro que aumentan con la edad y que se relacionan con factores controlables tales como la nutrición, el ejercicio físico, los hábitos de vida y las influencias ambientales. Es proceso de envejecimiento es prevenible, evitable y no universal.
Envejecimiento Terciario: de acuerdo a ciertas investigaciones de tipo longitudinal, relacionan este tipo de envejecimiento con lo que se conoce como “bajón terminal” dónde la persona esta cercana a la muerte y se producen deterioros generalizados en su nivel de funcionamiento psicológico. La capacidad de adaptación disminuye, se deterioran todas las habilidades cognitivas, la personalidad se desestabiliza y la persona se vuelve más vulnerable. Al respecto Birren y Cunninghan (1985) nos hablan de envejecimiento en cascada, dónde el envejecimiento primario produce una lentificación en el procesamiento de la información, el envejecimiento secundario (enfermedades cardiovasculares y enfermedades crónicas) hace que las pérdidas y decrementos aumenten con la edad y finalmente el envejecimiento terciario que implica decrementos generalizados que afectan a todos los procesos psicológicos.
Como decíamos anteriormente, no se envejece de igual manera , ni tampoco cada parte del organismo envejece al mismo tiempo. El proceso de envejecimiento humano se caracteriza por la singularidad de cada persona, que es único e individual. De manera tal que es conveniente hablar de vejeces, porque hay tantas vejeces como individuos distintos, en sus formas y en sus vivencias. Siempre debemos considerar las diferencias interindividuales que nos proporcionan los factores genéticos como ambientales. Estas diferencias se van acumulando en el tiempo, produciendo vejeces distintas aunque estos individuos hallan llevado hábitos de vida parecidos y estados de salud similares. Estas diferencias se deben a múltiples factores tanto internos como externos, mencionando la historia personal, herencia, condiciones de vida, sexo, medio sociocultural, etc., por nombrar sólo algunos.
El Envejecimiento desde la perspectiva de la Psicología Evolutiva Tradicional y Contemporánea
El estudio de la tercera edad como un período evolutivo y no como la mera época terminal de la vida es bastante tardío en la historia de la ciencia desarrollándose sólo a partir de 1960. En esta época el estudio de los procesos de cambio psicológico desborda la frontera de la infancia y la adolescencia, avocándose al estudio evolutivo de la adultez y de los procesos de envejecimiento. La década de 1960 puede situarse como el punto arbitrario de corte entre la Psicología evolutiva tradicional y la contemporánea.
El interés de la vejez como etapa evolutiva tuvo su origen a la ampliación que la psicología hiciera de su objeto de estudio hacia otras edades. También influyó el aumento demográfico de las personas mayores y la corrección de la unilateralidad del concepto de desarrollo, cuestionándose la objetividad de si la vejez es sin más una situación de deterioro generalizado.
La corriente denominada del ciclo vital (life-span) caracteriza a los ancianos como una fase evolutiva dónde se producen cambio comportamentales diversos. Estos estudios fueron reclamados como propios por la Psicología Evolutiva.
La Psicología Evolutiva entiende a la tercera edad – senectud como un proceso diferencial en el que intervienen muchas variables y factores de todo tipo, que irán moldeando y configurando un determinado resultado para personas de la tercera edad y senectud. Si bien es posible realizar generalizaciones, siempre estamos ante un proceso diferencial. Entre las variables diferenciadoras existe el llamado efecto de cohorte o efecto generacional, que es un conjunto de circunstancias históricos – culturales que enmarcan el nacimiento y educación de cada uno.
Otra variable diferenciadora son las tareas propias de cada período evolutivo. Al respecto Erickson nos dice que cada época o edad de la vida tiene objetivos propios con su vertiente positiva y negativa, pero nunca una edad determinada es un mero residuo del pasado, sino que tiene su propia dinámica.
Estos factores diferenciales generales actúan como condicionantes, como modeladores y estructuradores, junto con la acción y la dinámica del sujeto en cada momento, no como meros determinantes. Otros factores que moldean, configuran y diferencian la tercera edad – senectud son la forma y el modo cómo se captan y vivencian las expectativas que se van formando y la manera cómo se valoran los sucesos propios y los ajenos.
Fuente: Material de Cátedra Psicología I – Licenciatura en Gerontología – UCSF.
* Director CESA – Centro de Estudios Sociales Argentino. Cesa Gerontología.


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