MI MAYOR TALENTO ES QUE NUNCA ME RINDO. Gerontólogo. Psicólogo Social. AT, ET, ATFyP, OSCA.
lunes, 24 de octubre de 2016
Qué quiere - es una mujer?.
Dicen que no sabemos, qué quiere una mujer.
Y debe ser cierto.
Pero, qué es una mujer?
A mi entender, sólo es una promesa de paraíso,
una verdad inconmensurable,
un gesto inalcanzable.
Aletea entre susurros, pregonando buenos y malos tiempos.
No sabemos que QUIERE una mujer.
Pero parece que ES paraíso, verdad, susurros y gestos.
Tiempos buenos y malos tiempos.
Todo eso ES una mujer.
Y aún mucho, MUCHO mas que eso.
Juan Del PEAA
viernes, 7 de octubre de 2016
Jubilación, Adultos Mayores como sujetos de derechos. Rol del Gerontólogo.
Jubilación, Adultos Mayores como sujetos de derechos. Rol del Gerontólogo.
Por Gustavo Juan Pérez*
El trabajo todos sabemos es un importante y vital organizador de la vida cotidiana de las personas. Por este motivo, la jubilación y el retiro laboral, no es un evento mas sino por el contrario, constituye un cambio trascendental que requiere de un importante trabajo por parte de aquel que se jubila y, dónde el contexto social, familiar, cultural, juega un papel clave, con tremendas influencias.
Si una persona ha armado su vida en relación a su rol laboral, la jubilación seguramente será un momento de ruptura muy significativa, no sólo para el futuro jubilado sino también para todos aquellos que lo rodean (familia, amigos, etc.). Es decir, la jubilación se presentará con la necesidad de efectuar un duelo personal, pero también social, de aquellos que lo han acompañado hasta este momento de su vida.
En general, desde lo emocional, un futuro jubilado vive momentos de intensa incertidumbre por su futuro. Muchas veces, la familia o la sociedad no acompañan, declarando la “muerte civil” de ese ser humano, pasando a la categoría, por cierto inferior desde una cultura del viejismo, de adulto mayor, viejo, anciano, otros.
Es mucho mas fuerte este sentimiento de desamparo e incertidumbre, de cierto vacío existencial, en aquellas personas dónde el trabajo les asignaba un rol, una identidad. Entonces sobreviene el desencanto con la vida, la falta de sentido, baja en la autoestima, el aislamiento.
Muchas veces incluso, ciertas sociedades esperan que esa persona asuma este rol y se lo adjudica coercitivamente, por el sólo hecho de haberse jubilado. Claro, en un sistema capitalista neoliberal, dejar de producir es dejar de “ser en el mundo”, para “ ser una carga” de todos.
En aquellas personas dónde el trabajo ocupa un lugar más, y no el más significativo que otros, el momento de la jubilación seguramente es menos traumático porque ya la persona sabe cómo prepararse mejor, diversificar sus actividades, ocupar creativamente su tiempo. En este sentido, creo que es muy importante como futuros gerontólogos que podamos trabajar en la prevención con la mediana edad, para ayudarlos a prepararse para el momento de la jubilación y la posterior etapa de vejez.
También es tarea del gerontólogo trabajar para derribar mitos y falsas creencias sobre la vejez, construyendo junto a otros una nueva cultura del envejecimiento, dónde el adulto mayor esté integrado a su sociedad, su comunidad, su barrio y pueda identificarse en el imaginario social una representación de la vejez como una etapa de disfrute y de calidad de vida.
El rol del jubilado no ha de ser un rol pasivo. Por el contrario, el jubilado debe atravesar la instancia de jubilación, aceptarse como jubilado, recreando y fortificando sus vínculos con la sociedad. Estar abierto a los cambios que la misma le propone, renovando y repensando metas y el sentido de su vida.
El jubilado puede ahora si lo sabe aprovechar, realizar muchas actividades postergadas en su vida por falta de tiempo u otras razones. Por ejemplo: ir al cine, teatro, reuniones, conferencias, pintar cuadros, etc., etc., etc. El cambio debe empezar por uno mismo. Aprender a vivir la jubilación no como una pérdida, sino como una oportunidad de lograr cosas que antes por distintas razones le estaban vedadas o excluidas. Sentir que como jubilado también se puede ser, se puede tener y seguir agregando valor a su vida. Si pensamos que un jubilado hoy y cada vez mas, dispone de 20, 30 o 40 años mas de vida, se abre un mundo de posibilidades que en el peor de los casos resultarán inéditas para la persona que “no sabía que otra forma de vivir la vida era posible”.
La sabiduría no es privativa ni exclusiva de la vejez. Y es verdad que la vejez no es garantía de sabiduría, pero hablamos de una sabiduría práctica y pragmática de las cosas cotidianas, para la cual la experiencia, la madurez, transitar distintos procesos en la vida, son elementos que la constituyen.
Cualquier labor profesional, especialmente aquella orientada a lo social, debe tener como uno de sus objetivos, emponderar a la gente.
Insisto con el tema que los adultos mayores no pueden quedarse en la mera declamación de que son sujetos de derechos. Emponderarlos para que ejerciten los mismos y luchen por mas derechos, es una de las funciones que a mi entender debe cumplir todo gerontólogo.
Si la gerontología es un saber sobre los procesos de envejecimiento y la vejez, también es un saber hacer vínculos con el otro para una transmisión correcta y un dar a conocer ese conocimiento, que tampoco se limita a los adultos mayores sino a toda la población.
Creo en una gerontología preventiva, en una gerontología educativa, una gerontología que contribuya al autoconocimiento y autocuidado de las personas, para devenir luego en una aceptación y adaptación a su situación vital por parte de los adultos mayores, trabajar en todas las facetas de la vida: biológica, psicoafectiva, sociocultural, contribuir a dinamizar a las personas en todas sus áreas, para luchar contra el flagelo del aislamiento, trabajar en grupos para la mejora de la imagen, autoestima y confianza de las mismas.
Finalmente, como gerontólogos debemos contribuir a la democratización de la sociedad, trabajando para la inclusión y la integración de todos, luchar contra la discriminación de todo tipo, incluso por la edad, y universalizar en la práctica el derecho de todo ciudadano de poder acceder y disfrutar de todos los recursos sociales, sanitarios, sociosanitarios, culturales, educativos, salud, empleo, etc., de que la sociedad dispone.
Abrazos.
* Psicólogo Social, especializado en Gerontología. Director CESA - Centro de Estudios Sociales Argentino.
Las escaras son un problema de todos. Parte II
Las escaras son un problema de todos.
Parte II.
Por Gustavo Juan Pérez*
Con los avances y el conocimiento que se tiene sobre las UPP (Úlceras por presión o escaras), hoy se sabe que el 95% de los casos pueden prevenirse. Esto, más allá de cualquier contexto o escenario social dónde se produzca, implica exigir responsabilidades tanto a los profesionales de los equipos de salud, cuanto a las instituciones.
Muchas de las medidas preventivas, no implican un mayor costo en dinero, pero sí implican un mayor deber ético y proactividad en el trabajo por parte de los profesionales involucrados y las instituciones en las que sucede.
Las medidas preventivas para las UPP, tienen efectos positivos si son el resultado del trabajo en equipo y, muchas veces sabemos que es lo que pasa, cuando tenemos que trabajar con otros, los narcisismos suelen jugarnos una mala pasada.
En gerontología hoy se habla de un nuevo paradigma centrado en la persona. Me pregunto: en dónde se centra el accionar de las instituciones?. Muchas veces en los costos - beneficios. En dónde se centra el accionar de algunos profesionales.? Muchas veces en satisfacer sus propios narcisismos.
Si en temas de salud, el deber ser kantiano se trueca por el hacemos lo que podemos y ya con esto cumplimos, estamos en problemas.
Acuerdo que muchas veces, hay poco personal para atender muchos pacientes y, por mas que ese personal se esfuerce, es imposible realizar su tarea de un modo eficiente y eficaz. Pero en estos casos, tampoco hay eximición de responsabilidades. Estamos tal vez ante la peor, que es la irresponsabilidad institucional, salud pública o privada. Estamos hablando de falta de responsabilidad, falta de ética y hasta de lesión misma a la dignidad humana o abandono de persona, por parte de los funcionarios, autoridades hospitalarias, clínicas o sanatorios, centros de salud, organismos municipales, provinciales o nacionales.
En nuestro país lamentablemente, la falta de políticas públicas concretas obedecieron muchas veces a políticas en beneficios de los privados, creando un mercado de la salud, dónde lo que se mercadea es la hotelería y la medicina en sí es una cáscara de nuez vacía. Todos vivimos a diario la desidia del Estado, de haber abandonado durante décadas funciones indelegables como la salud, la justicia y la educación. Se achicó ex profeso un Estado, para garantizar mercados, crearlos y expandirlos. Hace décadas vemos cual es la suerte que padecen los que menos tienen, cuando es el mercado el que manda y el Estado el que no regula ni controla.
Pero creo que lo que hay que trabajar es en un cambio cultural, dónde el otro sí me importa, más allá que no gane nada o no me resulte redituable. Una sociedad dónde el otro no me es indiferente, dónde se privilegia el sentido de comunidad a los meros intereses individuales, dónde el éxito sea una mejor calidad de vida para todos y no sólo para unos pocos. Si logramos este tipo de sociedad, con otros valores y principios, seguramente las instituciones y los hombres comprometidos con ellas y centradas en el bienestar de las personas, tendrán otro tipo de respuestas.
El problema no es que haya geriátricos dónde los viejos huelan mal. El problema es que no haya un Estado que controle y profesionales de la salud, que naturalicen esas prácticas o falta de prácticas y, no hagan nada para remediarlo. O la ética y deontología profesional de sus carreras resultó fagocitada por el sistema.¿?
La pregunta final es, somos capaces como profesionales de privilegiar nuestra ética profesional y enfrentar y combatir este sistema que pondera el beneficio económico o personal, a la dignidad del hombre.¿? Las instituciones, están al servicio de los hombres o los hombres, al servicio de las instituciones¿?. El Estado, garantiza la igualdad, el bienestar general, el derecho al trabajo, etc., etc., o es sólo letra muerta de algo que llamamos Constitución.¿?
El tema de escaras, planteado inicialmente como un mero tema médico sanitario, parece tener múltiples aristas, económicas, psicosociales, culturales, institucionales, éticas, otras. Muchas.
Parece un planteo muy utópico, lo que mi texto plantea. Y es verdad. Pero como dice Eduardo Galeano: para qué sirven las utopías, sino es para seguir caminando.
Que sigan bien.
* Gustavo Juan Pérez es Director CESA - Centro de Estudios Sociales Argentino
Las escaras son un problema de todos. Parte I
Las escaras son un problema de todos.
Parte I.
Por Gustavo Juan Pérez*
Pareciera ser que el problema de las escaras en los adultos mayores, es un tema estrictamente médico. Algunos incluso piensan que es un problema de los viejos y no sólo lo naturalizan, sino que esperan que se presente por el sólo hecho de que se trata de ancianos.
Voy a abordar este texto, mas con preguntas que con respuestas.
Hoy en día la medicina ejercida por los equipos de salud que por supuesto incluyen a los gerontólogos, cuentan en muchos casos, con la información necesaria, para evitarle a los pacientes males mayores, o en su defecto, complementarios.
En el caso de las escaras es evidente que la literatura médica respecto a cómo proceder para evitarlas, es bien conocida. En muchos casos pueden evitarse. Incluso pacientes que ingresan por otros motivos a unidades de salud, luego tuvieron que afrontar estos problemas, solucionado los motivos de ingreso.
Frente a estos hechos me pregunto, qué es lo que ocurre que estas cosas pasan, a pesar de que en muchos casos, hablamos de excelentes equipos de salud, de clínicas o unidades asistenciales onerosas, plagadas de protocolos que estandarizan cómo actuar frente a un paciente, de profesionales con amplia experiencia en la materia.?
La primera respuesta que viene a mi mente es: se produce en estos centros, un desplazamiento de la conducta social, maltrato o destrato, que en muchos casos sufren los adultos mayores en la sociedad.?
Una clínica, un hospital, un centro de salud es ante todo un escenario social, por lo tanto, podría pensarse que en esos lugares a nivel micro, se reproducen problemas que a nivel macro, los adultos mayores sufren en las sociedades que habitan.
Por otro lado, si descartamos el lugar específico como uno de los causantes de estas problemáticas de destrato a los adultos mayores, podemos hablar de negligencia consciente por parte de los equipos de salud.? Estoy seguro que habrá pocos o muchos casos en que sí, no obstante, también creo suponer que hay cuestiones culturales, inconscientes, involuntarias motivadas por nuestras representaciones sociales y nuestra psiquis, que actúan sobre estos escenarios y sobre los cuerpos de los adultos mayores, dejando sus huellas.
Si la sociedad no valora “la fealdad de la vejez”, rechaza el cuerpo arrugado por los años, niega el paso de los años alimentando el paradigma de la eterna juventud, bien podría suceder que a nivel inconsciente, ese cuerpo que yace en una cama de un sanatorio, no tiene el mismo valor, que el de otro paciente, joven o mas joven, dónde sin darnos cuenta le avizoramos un futuro que negamos al viejo, pensando cuanto le queda?. Para lo que le queda de vida, vale la pena?. Para que le sirve cuidar su cuerpo si no tiene sexualidad, si no puede ser deseado por nadie.? Repito: estoy hablando de un pensar a nivel inconsciente que muchas veces nos condiciona en nuestros actos y no podemos dar cuenta de ello.
Pareciera entonces que las escaras no son un problema estrictamente médico y pueden abordarse desde distintos lugares.
Desde el lugar de gerontólogos, debemos tener en cuenta en forma permanente, una visión amplia e integral, preventiva, reparadora, proactiva de los sucesos gerontológicos que afectan a la población, no sólo a los adultos mayores, sino a la población en general. Como suelo expresar: si tenemos suerte, llegaremos a ser viejos y, seremos viejos de la manera en que fuimos construyendo nuestras vidas, a lo largo de todo el proceso vital.
Otra pregunta que me hago: las rutinas, los protocolos de procedimientos que estandarizan todas las formas de proceder, tienen en cuenta la singularidad de cada paciente.? Todas sus necesidades o solamente las manifiestas?. Están atentas a cuestiones emocionales, a lo que no se expresa o se manifiesta pero que no quiere decir que no exista en el paciente?.
Hoy es muy común encender el televisor y que nos hablen de violencia. No es violencia un paciente con escaras, cuando pueden ser prevenidas.? Se trata tal vez sí de una violencia simbólica, que se encarna en las heridas lacerantes de nuestros viejos. Se trata de un violencia enmascarada en un destino fatal e inequívoco que le asignamos a un anciano?. Es una violencia contra aquello que negamos como la vejez o de la que no queremos dar cuenta porque le tenemos miedo?.
Como sujetos, tenemos interiorizada nuestra sociedad en nuestro mundo interno y, nuestra subjetividad se expresa muchas veces dando cuenta de ese destrato, maltrato, violencia para con el otro.
A mi entender, los niños, las mujeres y los ancianos son los colectivos dentro de una sociedad más frágiles y más vulnerados. Esto no es casual si comprendemos y aceptamos la característica patriarcal y machista que nuestra sociedad tiene. Y por supuesto, muchas veces el compromiso, el respeto, la solidaridad, se da por sobreentendida con otros sectores de la sociedad pero, tenemos que reforzar con un Día del Niño, de la Mujer o del Abuelo para recordar muchas veces un “ratito” en el año que estos existen. Les damos identidad y existencia por un día? dos? cuando cobran la jubilación?. Cuando vienen de una prepara importante?
Creo en la capacitación y en la formación continua, pero no sólo respecto a la incorporación de conocimientos, información, datos, sino en trabajar-se, trabajar-nos, todos y cada uno de nosotros en los distintos roles que ocupamos dentro de la sociedad incluido el rol profesional.
La dignidad humana, exige una ética, que a la vez exige una revisión constante de nuestra profesión y de nuestros actos, como profesionales, pero también como seres humanos, respecto al otro. Si lo ninguneamos por ejemplo “el paciente de la 5”, o el “anciano coronario de la 7”, qué nos hace pensar que como profesionales no estamos enamorados de nuestra especialización y, que ese paciente sólo es una historia clínica, o un caso de éxito coronario que se va a su casa con escaras?.
Me quedo pensando entonces sobre este tema desde otros lugares, desde otros puntos de vista. Siempre sostengo que hoy ser revolucionario es animarse a pensar, sentir y actuar, para transformar la realidad entre todos.
Abrazos.
Gustavo J. Pérez
Director CESA - Centro de Estudios Sociales Argentino
LA SALUD DEL ADULTO MAYOR
LA SALUD DEL ADULTO MAYOR
Por Gustavo Juan Pérez *
Un anciano es sano cuando guarda equilibrio entre sus esferas biológicas, psicológicas, social y espiritual. Esto no quiere decir que no presente alteraciones funcionales y morfológicas a nivel de sus órganos y tejidos por ejemplo, pero, las mismas se deben al proceso lógico de envejecimiento y, no se trata de afecciones patológicas o enfermedades.
El anciano sano llega a esta situación básicamente por cómo ha sobrellevado su vida y su salud anterior, guardando conductas de higiene preventiva, buena nutrición y alimentación, practicando ejercicio, evitando conductas y prácticas dañinas para la salud y realizando todas estas actividades en forma continua y sostenida en el tiempo.
Nutrición
La alimentación cumple una doble función, física / nutricional y efectiva / de gratificación. Una buena alimentación es esencial para una buena salud, pero también para el pronto recupero de enfermedades.
Los alimentos nos ofrecen distintos nutrientes tales como proteínas, hidratos de carbono, grasas, vitaminas y minerales. Todos ellos necesarios e imprescindibles. Se encuentran en variados alimentos por lo que la alimentación también ha de ser variada.
Entre los principales alimentos tenemos los lácteos, carnes y huevos que son ricos en proteínas animales, los vegetales y frutas, que nos dan fibras, las legumbres, cereales y tubérculos que nos proporcionan energía, aceites y grasas en general que nos aportan ácidos grasos y azúcares, dulces e hidratos de carbono, que nos aportan calorías y se absorben rápidamente.
Los hidratos de carbono entonces son la fuente principal de energía. Las proteínas nos aportan estructura y sostén al cuerpo. Las grasas, calor y reserva energética. Las vitaminas y minerales nos ayudan a que los hidratos de carbono, las grasa y las proteínas cumplan bien sus funciones y el agua, mantiene la temperatura corporal, y ofrece el medio dónde se producen las reacciones químicas.
La necesidad de nutrientes varían según las etapas de la vida. Las necesidades energéticas disminuyen con la edad, mientras que las necesidades proteicas aumentan con la edad y aún mas en pacientes con procesos infecciosos.
Una mala nutrición se manifiesta en algunos indicadores tales como: pérdida significativa de peso corporal, peso bajo para la talla, se reducen las proteínas sanguíneas, ingesta disminuida o inapropiada mantenida en el tiempo, osteoporosis, anemia y pasaje de la autovalidez a la necesidad de ayuda para las actividades de la vida diaria.
Una buena nutrición implica ingerir cantidades adecuadas de nutrientes. Estos nutrientes deben provenir de los cinco grupos básicos de alimentos ya descriptos.
Si bien no es el único, la pobreza es uno de los factores más importantes desencadenantes de la desnutrición en la ancianidad. Esto aumenta en los pacientes institucionalizados y frente a situaciones de stress se produce un incremento de las necesidades nutricionales.
Entre los factores relacionados con la mala nutrición en la vejez tenemos: la enfermedad mental, la soledad, la pobreza, malas condiciones de vida, debilidad física, el abuso de alcohol, sedantes y / o enfermedades en general. Las causas que propician la malnutrición tenemos: reducción de la ingesta, uso anormal de nutrientes, mala absorción intestinal por enfermedades.
Valoración del estado nutricional
La malnutrición es bastante frecuente en los adultos mayores, pero es difícil realizar una valoración del estado nutricional. La inexistencia de un instrumento específico de valoración, es la causa por la cual no se encuentra incluida en la valoración gerontológica integral. En estudios realizados en EE.UU y Europa se han detectado los siguientes promedios de malnutrición: en medio hospitalario, entre 35 al 60%, en residencias geriátricas entre el 20 y el 25% y en domicilios entre el 3 y el 5%. La malnutrición en hospitales se explica por las injurias y enfermedades que padece el anciano, mientras que en las residencias en un 60% de los casos se debe a un déficit en el aporte de nutrientes.
Entre los instrumentos utilizados para la valoración nutricional se encuentran:
Historia Dietética, difícil de cuantificar no obstante es uno de los métodos más utilizados y se trata de cuantificar lo que consumen los ancianos. Para ello se les consulta respecto a sus costumbres alimenticias, secuencias de comidas, modalidades y costumbres culinarias. También se consulta a sus cuidadores de existir. Es importante conjugar sus resultados con otros métodos de medición como lo son las determinaciones antropométricas y biológica, junto a los datos clínicos. El tiempo ideal de análisis es de 7 días.
Determinaciones Antropométricas, de difícil cuantificación en ancianos postrados, obesos o discapacitados en general. Debe tomarse el peso corporal en forma sostenida en el tiempo, pues el peso corporal tomado aisladamente tiene escaso valor. El IMC marca la relación entre el peso y la talla. La medición de la talla se puede calcular en pacientes postrados, midiendo la distancia entre la planta del pie y la mitad de la rodilla y a ese valor se lo multiplica por 3,5.
Determinación Biológica, el indicador biológico más utilizado es la albúmina en sangre. Cuando es menor a 3,5gr% se considera indicativo de malnutrición. La ausencia de pre-albúmina es aún un indicador más grave.
Entre los instrumentos o escalas utilizados tenemos el Cuestionario “Conozca su salud nutricional” o la propuesta de Velloz Gñigoz (Tolouse), el MNA.
Hablamos de Obesidad cuando el sobrepeso es igual o mayor al 20%. El exceso de peso es un factor de riesgo de la Diabetes Tipo II. En general cuando se baja de peso la diabetes suele compensarse. Otro factor de riesgo del sobrepeso es la litiasis vesicular, las artrosis de caderas, las patologías cardiovasculares y la hipertensión arterial.
La mortalidad de los obesos es superior a los de otras personas, por lo que la obesidad disminuye a mayor edad. Toda dieta para bajar de peso, en una persona mayor debe realizarse con moderación. Un método sencillo resulta de indicar a la persona tres comidas diarias, con restricción de grasas y azúcares.. El proceso de adelgazamiento es duradero, presentando mesetas dónde no se baja de peso. Lo ideal es perder hasta un kilo por semana. Los grupos de apoyo como “·gordos anónimos” son efectivos como contención.
Odontología Geriátrica.
En general no suelen prescribir a los ancianos el examen odontológico rutinario y este es de vital importancia. En general no se tiene en cuenta que la digestión empieza en la boca. Una mínima observación de la dentadura de un adulto mayor, puede modificar toda una conducta asistencial. El odontólogo es un pilar fundamental en el equipo interdisciplinario gerontológico de salud, aunque se ven pocas interconsultas entre éstos y los médicos geriatras.
El envejecimiento produce desde el punto de vista odontológico en los dientes, una disminución de la frecuencia de caries, pérdida del relieve de las cúspides e incremento de la fragilidad por deshidratación. Afecta el aparato masticatorio, por pérdidas de piezas dentarias, frecuente mala oclusión y disminución de la fuerza para triturar los alimentos. También produce modificaciones temporomandibulares.
El Autocuidado en los Adultos Mayores
El ser humano esta habilitado a aprender durante toda su vida, independientemente de la edad, por lo cual puede adquirir conductas y hábitos de autocuidado. El autocuidado representa acciones y decisiones que toma un individuo para prevenir y tratar su situación personal frente a la enfermedad. Entre estas habilidades podemos destacar:
Realizar diagnósticos sencillos tales como tomarse la temperatura, presión arterial, etc.
Enfrentar condiciones agudas sencillas tales como un resfrío, quemaduras de la piel, etc.
Tratar enfermedades crónicas con los medicamentos y acciones indicadas por el médico.
Realizar acciones tendientes a prevenir enfermedades y promocionar su salud, tales como ejercicios, dietas, no consumir alcohol, tabaco, higiene dental, etc.
Buscar información relacionada con la salud, tal como tener acceso al cuidado formal, buscar ayuda profesional, etc.
Algunos ancianos no sólo realizan acciones para su autocuidado sino que pueden hacerlo para otros ancianos. El autocuidado involucra a los profesionales de la salud, la familia, vecinos, amigos, centros de día, centros de jubilados y la comunidad en general. El fomento del autocuidado se puede realizar a través de la educación verbal o escrita, el conocimiento de los centros de salud, etc. El adulto mayor debe ser el centro, el foco en que deben centrarse los servicios de salud.
* Gustavo J. Pérez es Director del CESA – Centro de Estudios Sociales Argentino
LA ENFERMEDAD EN GERIATRÍA
La ENFERMEDAD EN GERIATRÍA
Por Gustavo Juan Pérez *
Hoy, la atención de pacientes de edad avanzada, requiere de la combinación del arte y de la ciencia médica. Los geriatras, debieran ser selectivos a la hora de aplicar tecnologías diagnósticas y terapéuticas, cuidando siempre atender las necesidades de los ancianos y su mejor beneficio. El médico geriatra debe tener un conocimiento amplio del proceso patológico e integrarlo con un conocimiento personal del paciente, de su familia y de su entorno social
Hoy, la complejidad de la atención del paciente añoso, debe llevarse adelante por múltiples profesiones (enfermeros, médicos, trabajadores sociales, terapeutas ocupacionales, profesores de educación física, kinesiólogos, podólogos, psicólogos, psicólogos sociales, etc., en forma interdisciplinaria.
Por su parte el geriatra debe saber cómo trabajan estos profesionales, su campo de acción y posibilidades, conformando equipos interdisciplinarios, interactuando con ellos en beneficio del anciano y su familia.
En salud sabemos no obstante, que la coordinación de un equipo interdisciplinario, insume mucho tiempo y conocimiento, acerca del manejo de grupos y gestión y, muchas veces los médicos geriatras no cuentan con una formación a tal fin. Es así que sostenemos que el médico geriatra debe tomar contacto con el equipo, saber de sus capacidades, de manera tal de poder abordar en forma integral, las necesidades cotidianas de los pacientes, facilitar la comunicación con los mismos y con la familia y entre todo el equipo.
Brocklehurst sostenía que un médico geriatra es un organizador del cuidado de los pacientes mayores, un coordinador de los recursos médico y sanitarios, un poco epidemiólogo, psicólogo, sociólogo, un gran rehabilitador y por sobre todo un competente clínico.
El envejecimiento requiere que se implementes medidas socio sanitarias para su atención integral. En los países desarrollados, las personas mayores de 65 años, consumen un 20 % de los servicios médicos disponibles, un 40% de los servicios días – hospital y más de un 90% de los días – instituto aquellos que se encuentra institucionalizados y son pacientes crónicos. A media que se avanza en la edad, aumentan las necesidades de recursos médicos, aumentando en forma importante mas allá de los 80 / 85 años.
Por definición sabemos que la mortalidad nos indica el número de fallecimientos de una población en concreto por cada 1000 habitantes, durante un período de tiempo determinado, este puede ser durante un año. En cuanto a la morbilidad, sabemos que es la cantidad de personas que enferman en un lugar y un período de tiempo determinados en relación con el total de la población. En el caso de los ancianos, es notable la diferencia de supervivencia entre el sexo masculino y el femenino, dónde siempre la expectativa es a favor de la mujer, en cualquier edad. Esta diferencia baja luego de los 85 años. Esto sabemos que se debe a que la mujer de alguna forma esta protegida por los estrógenos respecto al riesgo cardiovascular fundamentalmente.
Sabemos que las tasas de mortalidad aumentan exponencialmente con el avance de la edad, duplicándose en cada década. Un problema importante a tener en cuenta para el siglo XXI es saber si a medida que nos aproximemos al límite superior de la longevidad humana, cada vez mas entendida, no sólo se condensa la mortalidad, sino también la morbilidad. Si están por el contrario se van separando, los servicios de asistencia a los pacientes crónicos y discapacitados será cada vez mayor.
Resulta difícil la comprensión de la epidemiología de las enfermedades y los problemas que a la vez afectan a la población de edad avanzada, pues estos incluyen la escases de datos sobre incidencia, prevalencia, evolución natural, mortalidad o morbilidad de las enfermedades y los problemas de los adultos mayores, especialmente de aquellos mayores a 85 años. El subdiagnóstico, la presentación atípica de la enfermedad y la muerte por otras causas, contribuyen a las dudas epidemiológicas.
Sabemos por ejemplo que a medida que ha declinado la muerte por enfermedad cardiovascular, ha aumentado la proporción relativa de las muertes por cáncer, especialmente entre las personas del segmento 65 a 74 años. Los tumores más frecuentes son los de mama, colon, pulmón y próstata y su frecuencia aumenta con la edad de los envejecientes.
Deterioro Funcional: Las personas de edad avanzada, debido a las múltiples enfermedades y a la reserva funcional limitada, pueden sufrir una pérdida grave de la función, con incrementos menores en la gravedad de la enfermedad. La mayoría de los problemas que afectan a los adultos mayores no son producto de una única enfermedad, sino que representan la interacción de múltiples enfermedades con el envejecimiento, incluyendo incontinencias, caídas, aislamiento social, deterioro cognitivo y sensorial.
Deterioro Físico: Sabemos que el deterioro físico y la discapacidad, aumenta con la edad. No obstante, el 80% de los adultos mayores viven en comunidad y, de este 80 %, el 30% no presenta ningún problema de interés. Sólo entre el 1,5 y el 2% de los mayores de 65 años se encuentran institucionalizados en Argentina, llegando en los países europeos hasta un 5%. Esto se contradice con la imagen de deterioro que se tiene de la vejez, dónde la gran mayoría de los adultos mayores viven con sus familias y sin problemas de salud.
Deterioro Cognitivo: las persona mayores sólo tienen leves deterioros cognitivos producto del envejecimiento. Las demencias se observan a menudo en las personas más ancianas, siendo el envejecimiento el factor predisponente más conocido en la actualidad.
Deterioro Sensorial: Sabemos que la pérdida auditiva comienza entre los 30 / 40 años, pero a menudo sólo interviene en la función a los 70 años o mas. Luego de los 40 años comienzan también los primeros signos de deterioro visual y con la edad aumenta la prevalencia de cataratas, glaucoma y retinopatía diabética.
Accidentes: Las caídas, incendios, accidentes con vehículos, accidentes como peatones, son las causas más frecuentes de accidentes en los adultos mayores y, dada su menor reserva fisiológica y mayor fragilidad por un cuerpo envejecido, éstos resultan ser más graves. Estimaciones nos dicen que uno de cada cuatro ancianos que sufren accidentes, mueren antes de cumplir un año al mismo.
Discapacidad: Es la valoración geriátrica asociada al tratamiento, una herramienta muy efectiva para prevenir la discapacidad y sus consecuencias.
El paciente geriátrico, su familia y su entorno
Hipócrates nos dice: “cuando visites a un enfermo no te olvides de tomar en cuenta a su familia y a su entorno”. Hoy en día tiene plena vigencia.
Cuando se requiere internar a un adulto mayor, debe valorarse la decisión concienzudamente. Para el adulto mayor, el hospital, el sanatorio son lugares desconocidos, lo angustia y le crea temor e incluso lo relaciona inevitablemente con la muerte. Es así como la depresión agrava o atrasa la cura o recuperación de un paciente.
En general notamos en los ancianos las siguientes posturas cuando debe ser institucionalizado:
Quiere curarse y acepta todo.
Desea permanecer institucionalizado, dónde lo atienden y su figura es considerada importante a diferencia de lo que vive en su entorno familiar o social.
Desea morir y se abandona.
Dada esta situación se están desarrollando programa de atención geriátrica a domicilio, incluyendo internación.
Es esperable y recomendable que una familia que reúna las condiciones mínimas, físicas y económica para cuidar al paciente crónico en su domicilio, evite institucionalizarlo y que además pueda recibir por parte de la comunidad, ayuda a través de los programas de atención a domicilio.
Institucionalizar a un anciano en la Argentina es una decisión muy difícil. Se observa preferentemente en ancianos sin recursos, sin familia, que se incorporan a hogares o residencias geriátricas que suelen depender del estado o de la iglesia. La dependencia inicialmente es aceptada, hasta que luego progresivamente se va transformando en una carga desgastante, fundamentalmente para el cuidador familiar principal, a veces único. Existe lo que se llama un punto sin retorno cuando por interacciones, accidentes, episodios de agresividad, incontinencia u otras situaciones problemáticas para la familia, se busca la institucionalización como último recurso. Habitualmente se recurren a cuidadores eternos o centros de día previo a la institucionalización.
La decisión de algunos ancianos de vivir en residencias es cada vez mas habitual, y en general con resultados positivos, ya que encuentran seguridad y servicios, que no tendrían de otra forma.
Las familias en general vivencian la institucionalización con gran culpa y suelen trasladar esa culpa al personal de las residencias generándose presiones sobre los cuidadores, profesionales, etc. La familia siente la necesidad de justificarse, ya que le teme a la condena social, dónde algunos prefieren mantener al anciano en el domicilio cueste lo que cueste.
* Gustavo J. Pérez es Director de CESA – Centro de Estudios Sociales Argentino
Fisiología del Envejecimiento
Fisiología del Envejecimiento
Por Gustavo Juan Pérez *
El proceso de envejecimiento produce una disminución en la capacidad de adaptación con una consecuente flexibilidad en los mecanismos fisiológicos, que regulan nuestro equilibrio con el medio interno. Si bien esto permite que en nuestro organismo se activen ciertos mecanismos compensatorios, la acumulación de injurias con el tiempo hace que se agote la capacidad de reserva y se comprometa la funcionalidad de los órganos.
Si bien en estado de reposo no existe mayores diferencias entre un organismo joven y uno de un adulto mayor, frente a una situación de estrés psicofísico, al anciano le cuesta más recuperarse.
Los sistemas que mantienen fundamentalmente el equilibrio en el cuerpo de un anciano son:
- Sistema Inmunitario, que va deteriorándose con la edad, provocando alteraciones celulares y hormonales que repercute en la defensa contra agentes externos. El anciano resulta de esta manera más propenso a infecciones y a enfermedades por anticuerpos.
- Sistema Neuroendocrino, dónde la coordinación nerviosa se hace menos efectiva, disminuyendo la sensibilidad de las hormonas y de los neurotransmisores.
El anciano presenta entonces modificaciones físicas y funcionales, entre las que podemos destacar:
- Alteraciones del aspecto corporal, con disminución de la masa muscular en un 30%, del agua corporal en un 50%, disminución de la grasa corporal en un 30%, disminución de la estatura, etc.
- Calvicie y caída del cabello, arrugas, pecas, manchas.
- Su marcha disminuye en el braceo y aumenta la base de sustentación.
- En cuanto a sus sistema nervioso, disminuyen la cantidad de neuronas, las circunvoluciones y disminuye el peso de su cerebro.
- Involución del páncreas y de la tiroides.
- Involución del timo y de los órganos linfoides.
- Agrandamiento cardíaco, calcificaciones arteriales, arterioesclerosis.
- Su sistema respiratorio se ve afectado por disminución de la caja torácica, disminución de la actividad de las cilias y de la elasticidad pulmonar.
- Alteraciones en la dentadura y en la motilidad gástrica.
- Disminución de hasta un 50 % en la capacidad de filtración del sistema urinario.
- Osteoporosis senil. Disminución de la masa corporal.
- Alteraciones en la vista y en los oídos.
Prevención del Envejecimiento Patológico.
Prevención Primaria:
La prevención del Envejecimiento Patológico requiere de una educación sanitaria que implique realizar ejercicios, buena alimentación e higiene, evitar hábitos tóxicos como el tabaco, el alcohol, las drogas, activa vida social y de relación y mantenimiento de la dignidad y la autoestima.
También resultan importante los aspectos sociales y ambientales que implican una vivienda adecuada, beneficios jubilatorios, interacción comunitaria y desaparición de barreras arquitectónicas y urbanísticas.
Es de vital importancia realizar chequeos médicos y controles, de la presión arterial, diabetes, lípidos, peso corporal, control de la vista, oídos, dentadura, y controles ginecológicos.
La prevención de caídas y accidentes es muy importante en los adultos mayores y el acceso a vacunas como la gripe, tétanos, anticatarrales, otras.
Prevención secundaria y terciaria
La prevención secundaria implica la detección precoz, antes de que se produzcan las lesiones. Este diagnóstico precoz muchas veces se ve dificultado en el anciano, por lo atípico de la presentación de los cuadros clínicos y por la pluripatología que suele acompañar cada situación.
Siempre se debe estar atento para evitar la discapacidad y la dependencia, pero si estas ya son una realidad, entra a jugar la prevención terciaria en pos de potenciar las capacidades residuales.
Frente a signos o síntomas de aislamiento y soledad, deben intervenir los familiares y amigos, concurrir a centros de día, clubes de abuelos, universidades de la tercera edad.
Tratar de evitar o disminuir situaciones de estrés tales como cambios de domicilio. Frente al problemas con los cuidadores, es bueno pensar en cambios, vacaciones o profesionalización del cuidador. Frente a miedos a caídas, accidentes o agresiones, utilizar tele alarmas, seguridad en el entorno, etc.
Frente a problemas de desnutrición y deshidratación, procurar dietas, comidas a domicilio. Si hay desorden con la medicación, debe haber revisión de los medicamentos, vigilancia farmacológica, control médico.
Sistema Inmunitario
Nos defiende de agentes o agresiones externas. Se caracteriza por su capacidad de poder discriminar entre lo propio y lo extraño a nuestro cuerpo, reconocer la diferencia entre antígenos y poseer memoria inmunológica. A medica que el proceso de envejecimiento va mermando la capacidad de nuestro sistema inmunitario, el anciano se ve expuesto con mayor frecuencia a infecciones y / o la presencia de tumores. Por otra parte la respuesta a la vacunación suele estar disminuida. La edad es el factor más importante que determina el riesgo de padecer un cáncer. También con la vejez se producen cambios en el medio interno que facilitan las condiciones para que el cáncer aparezca.
Mientras el número total de células T permanece constante no suele surgir inconvenientes. La disminución de estos linfocitos pareciera que están en relación con una escasa expectativa de vida, también se produce con la vejez una disminución de los niveles de interferón - gamma aumentando la posibilidad de infecciones como el herpes zoster.
Las personas mayores conservan una adecuada cantidad de linfocitos de memoria que les permiten hacer frente a enfermedades ya padecidas, pero tienen dificultades cuando tienen que responder a nuevos antígenos.
La inmunidad humoral en general no se ve afectada , pues los niveles de inmunoglobulinas permanecen constantes, no obstante la presencia de auto autoanticuerpos contribuye a la etiología de la ateroesclerosis en las paredes arteriales.
* Gustavo J. Pérez es Director de CESA - Centro de Estudios Sociales Argentino
Envejecimiento
Envejecimiento.
Por Gustavo Juan Pérez
Denominamos Envejecimiento al conjunto de modificaciones morfológicas, bioquímica y fisiológicas que ocurren en los seres vivos, con el transcurso del tiempo. El proceso de envejecimiento implica el deterioro de muchas funciones, disminución de la capacidad de adaptación, tendencia a enfermarse o aislarse, necesidad de algún tipo de ayuda.
Sólo hace unos veinticinco años que se realizan investigaciones sobre el proceso de envejecimiento y, las principales teoría sobre el envejecimiento tienen una antigüedad de unos cincuenta años.
Podemos destacar dos enfoques principales sobre el proceso de envejecimiento. Un enfoque se centra en el hecho de que es una fase programada de la diferenciación celular. El organismo, nace, crece, se desarrolla y muere. Otro enfoque se centra en distintos factores, aún poco definidos, que pueden ser evitados y que se manifiestan en el deterioro progresivo de los procesos fisiológicos. Ambos enfoques coinciden en que el proceso de envejecimiento tiene que ver con sucesos que ocurren a nivel de las células.
Teoría del Reloj Biológico
Para esta teoría el envejecimiento está genéticamente programado. El concepto de reloj surge de un modelo experimental, que determinó que tras un número fijo de divisiones celulares, las células se detienen, quedando en un estado terminal, sin capacidad de división, conociéndose este proceso como senescencia celular. Durante el envejecimiento se producen muchos cambios a nivel celular, pero la clave a investigar es ver que lo que estimula o inhibe la senescencia celular.
Hoy se sabe que cuando la célula se divide, se produce una replicación incompleta de los telómeros, dónde una pequeña parte de los telómeros no se duplica, de manera tal que van acortándose con cada división. Es decir, a medida que se acortan los telómeros, se acortan los ciclos de duplicaciones de las células y por lo tanto, la vida de nuestro organismo.
Es interesante señalar que en el caso de las células neoplásicas (cáncer), las células pueden duplicarse casi en forma inmortal, dado que los telómeros no se acortan. Hoy se investiga un posible tratamiento del cáncer, inhibiendo la telomerasa, para detener el crecimiento de las células tumorales. El concepto de genes relojes, genéticamente establecidos, se apoya en la identificación del mismo en formas de vida inferiores como los gusanos.
Teoría de los Radicales Libres
Esta teoría propone que ciertos productos intermedios tóxicos del metabolismo van produciendo una lesión acumulativa. Estos productos son elaborados por las mitocondrias, organela dedicada a la producción de energía, que utiliza partículas de oxígeno que respiramos. En el proceso, algunas partículas se transforman en radicales libres, afectando distintas partes del organismo como el ADN. Para esta teoría el equilibrio entre la lesión metabólica acumulada y la respuesta a esta lesión, determina la edad de nuestro envejecimiento.
Se cree que a futuro podría ralentizarse el proceso de envejecimiento, de acuerdo a los progresos que se realicen especialmente en el campo de la genética.
Otras teoría sobre el proceso de envejecimiento tienen que ver con la autointoxicación, lo endócrino, el colágeno y los procesos autoinmunes.
Para estudiar el proceso de envejecimiento los métodos de estudios tienen estos inconvenientes: dificultad para conseguir modelos animales, esperando que el animal envejezca, dificultad para diferenciar aquellos cambios propios del envejecimiento con procesos patológicos, algunos animales envejecen de forma distinta al hombre y, los órganos y sistemas envejecen de forma distinta.
Todos esto nos permite hablar de distintas edades del hombre. Entendemos por Edad Cronológica a la edad que transcurre desde el nacimiento de una persona, hasta el presente. Se mide en años, meses, días. La Edad Biológica tiene que ver con el estado funcional de los órganos de nuestro cuerpo, comparados con patrones establecidos. Implica un concepto más bien fisiológico ante que cronológico. Finalmente la Edad Funcional, que expresa la capacidad de la persona para mantener sus roles e integración social, a partir de la buena conservación de sus aptitudes físicas y mentales.
Podemos concluir que en el proceso de envejecimiento actúan e influyen, la carga genética, la influencia social, el medio y las experiencias de vida singulares y propias de cada sujeto.
El Envejecimiento Normal es el que viven la mayoría de las personas, sin enfermedades o limitaciones y un adecuado equilibrio psíquico, físico, social y espiritual. Cada sociedad tendrá por cierto, un modelo propio de envejecimiento normal, de acuerdo a su grado de desarrollo socio sanitario, económico y cultural.
El Envejecimiento Patológico implica la aparición de enfermedades o limitaciones que reducen la funcionalidad de la persona. Si afectan o deterioran la cognición hablamos de senilidad a diferencia de senescencia que expresa el simple paso del tiempo.
El Envejecimiento Pleno u Optimo, también llamado exitoso o satisfactorio conlleva el concepto de calidad de vida. Este va mas allá del envejecimiento normal dado que integra una concepción de vida mucho más plena. Con este tipo de envejecimiento la persona mantiene u obtiene el status que merece, más allá de la edad cronológica que posea.
La Gerontología Humana como tal es una ciencia que estudia el proceso de envejecimiento de una persona tanto en su dimensión biológica, como psíquica, social, espiritual, política o económica. La Gerontología Social se diferencia de la Gerontología Médica o Geriatría en que esta última estudia la promoción, protección, prevención, diagnóstico, tratamiento y rehabilitación de las enfermedades que afectan a las personas mayores de 60 o 65 años. Los geriatras sólo pueden ser médicos, mientras que el resto de las profesiones pueden ser gerontólogos, en tanto se dediquen a estudiar el envejecimiento.
La gerontología no puede ser abarcada desde una sola disciplina, por lo que las diferentes profesiones adoptan enfoques gerontológicos, para responder a las demandas de los que envejecen. Fue Metschnicoff quien difundió el término gerontología que proviene del griego “gerente” que eran los veintidós ancianos que formaban la gerusía.
En gerontología la interdisciplina se materializa a través del trabajo en equipo, el trabajo colectivo, dónde diferentes profesionales valoran globalmente las necesidades del adulto mayor. Ninguna profesión está por encima de otra. El enfoque transversal interdisciplinar en gerontología pone en el centro al anciano, su familia y su entorno. La vedette de ninguna manera lo constituye una disciplina en particular o algunos profesionales, sino el adulto mayor.
* Gustavo J. Pérez es Director de CESA - Centro de Estudios Sociales Argentino.
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