La exigencia de ser perseverante.*
En verdad les digo, que hay gente que exige, todo aquello que no está dispuesta a dar. Y sólo da, aquello que le sobra, en una suerte de limosna, nunca desde el corazón.
Pero también están los otros, que te extrañan y te buscan, que te aman y te lo dicen, sin dejar de lado por cierto, que si algo les cae mal o les molesta, tienen la honradez, la valentía y el coraje, de expresarlo mirándote a los ojos.
Y si alguna vez se derrama el vino, o la sal, y pisan el palito de ceder ante un exceso de narcisismo, ten presente que todos, absolutamente todos, hacemos lo que podemos, como podemos y, de acuerdo a nuestras propias limitaciones.
No busques revancha entonces, no malgastes tu propia vida en odiar o guardar rencores. Es como caminar sobre clavos, es inútil y se sufre. Y puedes optar por no sufrir, aunque el dolor te desgarre por dentro.
Porque cada cual pinta el paisaje que quiere y elige para su vida, más allá de las circunstancias, los recelos y la envidia. No puedes evitar tu sombra, pero tal vez puedas aceptarla, conocerla y trabajarla.
Sí, hay gente que lo exige todo, sin dar nada a cambio. Pero esto no es lo importante. Esto es lo que ellos han decidido para con sus vidas. Y en tal caso será importante para ellos. Plantéate tú, que estas dispuestos a dar, por tu propia vida. No al otro, no al que está al lado, delante o por detrás, sino a ese hermoso niño que a veces, juega maniatado dentro tuyo.
En verdad les digo, que hay un tiempo de cambio. Un salto cualitativo que nos permite dejar a un lado la mediocridad y los verdaderos fracasos, - que es el de no poder convertirse en una “simple” persona -, no aceptar transitar el proceso, no avanzar hacia lo que nos merecemos y / o tú mismo te niegas.
A nadie necesitas para amar, pero sí debes amarte a ti mismo. En la medida que no hagas tu tarea, no pongas en acto tus sueños, no marques la cancha a tus objetivos, o no confíes en ti mismo, rigurosamente, estarás borrando las huellas y caminando en círculos, desperdiciando lo único que realmente tienes que es tu vida.
No mendigues amor, más bien genéralo, prodúcelo, sé tú esa cuota-parte de amor que falta en el mundo. Han pasado siglos desde que el hombre es hombre y, sin embargo, seguimos a la deriva, confundiendo valor y precio, deseo y acción, gesto y aptitud, fracaso y éxito. Sólo contamos con el hoy y, hasta esto a veces no es seguro.
Aguantar sirve para engañarse un tiempo, resistir también, para engañarse un poco más, avanzar sin abandonar jamás, te hará perseverante y tenaz. Y con la perseverancia se inicia el proceso que te hará fuerte, trayendo estabilidad, confianza y madurez en tu vida.
La perseverancia se aprende, se ejercita, se pone en acto en un esfuerzo continuo. De manera tal que no te preocupes si no te han enseñado a ser perseverante, preocúpate por ser firme en tus objetivos, enfrenta y alégrate de los retos y los problemas, comprométete y cumple con aquello que te has fijado como meta.
La perseverancia te hará fuerte para cumplir con tu deber, para enfrentar los problemas y las dificultades, para ganar o perder indistintamente, porque lo importante es el juego, el camino, el proceso, el andar y el andar, el buscar. Insistir.
No hay experiencias buenas o malas, eso lo decides tú. Hay lucha sí, pero no es cualquier lucha. No es una lucha estéril. Es la lucha por tus objetivos claros y precisos, es la lucha por el bien común, que empieza cuando ganas tu propia paz interior. Celebra el error y los obstáculos, siendo perseverante, más allá que del error se aprende, ser perseverante no te hará claudicar.
Ser perseverante te hará fuerte frente a las exigencias de los otros. Pero fundamentalmente te hará fuerte, frente a tus propias exigencias y mezquindades, miserias y autoengaños, desvíos y distracciones. Cultiva la perseverancia pues ella te dará la entereza para no doblarte o quebrarte, voluntad y disciplina, para no abandonar, constancia, para ser firme y actuar con tesón y bravura, empeño y persistencia. Aún en aquellos momentos dónde todo parece terminarse, persevera. No abandones. No te detengas. Don´t give up. !!
No seas negligente ni guardes desidia con tus propios sueños, respétalos. Tus sueños son la expresión más sincera y honesta de tu verdadero ser. Cada día revisa cuanto te has desviado o no, de tus sueños. La práctica hábil e inteligente de la virtud de la perseverancia es la “galera mágica” que convertirá tus sueños en realidades, tus deseos en hechos, tus quebrantos en aprendizaje. Deja de lado lo que el otro hace, ha hecho o hará y ocúpate de aquello que te compete, que te es propio, que te hace protagonista del timón de tu vida.
El que persevera demuestra liderazgo y madurez. Genera confianza y previsibilidad. Abre sus propias puertas y llena sus propios espacios. Perseverar también será un gran antídoto frente al desaliento y la incompletud, la falta y el desgano, lo imposible y el autoengaño. No te dejes convencer por ningún motivo. Evita el pesimismo y la tibieza. Evita el no puedo, el no quiero, el no.
Cambia la narrativa de tu vida, reescríbela de nuevo, poniendo en orden tus objetivos, prioridades e ideales. Luego pasa a la acción. Y así como un día empezaste, ser perseverante ineludiblemente te llevará al día en que lo hayas logrado. Es mucho más difícil perseverar que empezar, pero la satisfacción será enorme y la progresiva prosecución de tus logros, en algún momento te hará prácticamente invencible, pero sin perder la humildad ni el conocimiento de que las cosas son más simples de lo que nosotros mismos pensamos que son.
Cambiarás entonces debilidad por fortaleza, estupidez por inteligencia, y será tu perseverancia la llave del triunfo propio y de otros, que verán en ti, la madera de los que no abandonan, a pesar de las trampas, que suele tenderte el destino, o tu mismo.
Haz de la perseverancia el motor para generar mas y mas virtudes, más y más logros, más y más sentido, a tu propia vida. Haz lo que se debe o puedes hacer, sin mediar prisa, pero tampoco pausa. En algún momento llegarás a tu meta, porque de antemano, desde inicio y, a lo largo de todo el camino, tu perseverancia te habrá marcado el rumbo. Será así tu guía y el GPS de tus metas.
Finalmente, si decides no hacer nada o abandonar, no esperes nada, porque nada bueno para tu vida vendrá. Nadie puede evitar ni derrocar esta voluntad revolucionaria que has decidido emprender en tu vida, sólo siendo perseverante. Y, cuando te exijan, o te exijas, sin dar nada a cambio, que surja nuevamente la perseverancia como redentora de tu espíritu creativo.
“Persevera y triunfarás” dice el dicho. En verdad te digo, sólo persevera, el resto, todo el resto, te será dado, o lo lograrás por añadidura.
Juan del PEAA.
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