Desde
un lugar de posicionamiento, el saber médico es un saber sistematizado que pone
el foco en lo observable, en los síntomas. La finalidad del tratamiento es
disolver el síntoma. El cuerpo, es un fenómeno observable, descriptible, a
estudiar ya sea de manera aislada o sistémica.
La medicina procura eliminar
el síntoma, que es quien provoca el desequilibrio en la salud del paciente. No
considera la singularidad del sujeto. Utiliza la descripción, clasificación y
generalización. El saber está en el médico y en la literatura médica. El
paciente ocupa el lugar del objeto del saber.
Para el médico, los fármacos
son la herramienta química orientada a la supresión del síntoma. Podemos hablar
de una Clínica de la Mirada, dónde se diagnostica sólo aquello que se ve, de
manera manifiesta o como resultado de lo que expresan estudios de laboratorio,
imágenes, etc.
Para la medicina no hay un
sujeto enfermo, que padece, sino un sujeto que padece una enfermedad. En cierta
forma podemos hablar de un reduccionismo. Tenemos al paciente de la cama 22, o
al esquizofrénico, a modo de ejemplo.
El médico trabaja desde el
lugar de la elaboración consciente, basada en la comunicación consciente,
dejando de lado todo aquello que sea inconsciente.
La observación es sincrónica y
diacrónica, tomando a la enfermedad en el momento preciso en que se la está
abordando. La clínica diacrónica sistematiza la nosografía organizando los
fenómenos observables, bajo una lógica de los hechos, ocurridos en un tiempo
cronológico. El tratamiento se basa se basa en la lógica de los fármacos.
Finalmente, el médico trabaja
con la sugestión. Dado que es el médico quien detenta el saber, es el médico
quien indica, dirige, aconseja al paciente. Influye en el paciente mediante la
sugestión.
Respecto al Psicoanálisis
encontramos grandes diferencias. Para el Psicoanálisis la palabra produce
efectos. Efectos que se dan tanto en el plano emocional, como en el aprendizaje
y en la esfera motriz o relación corporal. El Psicoanálisis ofrece un espacio,
dónde desde el discurso, se puede repensar las relaciones vinculares, los lazos
sociales, de manera integral. Lo social está en el sujeto y éste transita su
historia, miedos, preocupaciones y fantasías.
El Psicoanalista trabaja con
el síntoma, porque los síntomas tienen un sentido. Un sentido que es
inconsciente. Considera la singularidad del sujeto. Estudia el caso por caso. El
paciente detenta el saber, que es un saber inconsciente, del cual no puede dar
cuenta. El analista ocupa el lugar de sujeto supuesto del saber.
La palabra es la herramienta
simbólica, por medio de la cual se trabaja el “sin sentido” del síntoma,
permitiendo la búsqueda del sentido. Hablamos entonces de una clínica de la
Escucha, dónde la atención está centrada en la escucha del discurso del
paciente. El paciente aprende a escucharse.
Para el Psicoanálisis, todo síntoma
se sostiene en una estructura subjetiva, que es una construcción psíquica que
se inicia con los comienzos de la vida. Toda estructura es esencialmente
patológica por lo que la cura deviene en función de lo que cada sujeto realice
con su síntoma. Hay sujetos esencialmente patológicos.
El Psicoanálisis trabaja con
las producciones del Inconsciente: Sueños, fallidos, síntomas, lapsus, olvidos,
etc. El sujeto consciente es sólo una resistencia a las producciones del
inconsciente.
El Psicoanálisis diferencia
entre saber y verdad. Hay un saber inconsciente que puede constituir para el
sujeto un punto de verdad, o hay una verdad que lo determina en tanto
constituye un saber sobre su deseo. El inconsciente es un lenguaje en el que la
verdad habla, pero no es la verdad que suponemos contenida en la palabra, sino
aquella que hace al lenguaje. Es la verdad que se delata quebrando el discurso.
El síntoma es interpretable.
El tratamiento se basa en una
lógica distinta, que esta mediada por el discurso y la palabra, más allá del
correlato orgánico que pudiera atribuirse a los síntomas. Finalmente, a
diferencia de la sugestión, el analista trabaja con la Transferencia, que es
motor, pero también obstáculo para la cura.
Por su parte, la Psicología se
mueve fundamentalmente dentro del campo de la consciencia, es decir, su objeto
de estudio es la consciencia (James, Wundt, otros), la conducta principalmente
manifiesta (Watson), la sensopercepción (Gestalt), los sistemas de creencias
(Cognitivismo), otros. Por lo que resulta difícil articular este saber
consciente con el saber inconsciente que propone el Psicoanálisis.
Para la Psicología la
evolución del esquema corporal es paralela al desarrollo del yo, donde yo y
cuerpo son dos conceptos unidos de manera estrecha. Yo corporal, el yo de la
consciencia.
Para el psicoanálisis el
cuerpo es representante del yo simbolizado, sostén y sede el narcisismo, que es
lo que constituye un sujeto.
Por Gustavo Juan Pérez Zabatta. Director CESA - Centro de Estudios Sociales Argentino.
